Laventorreña-'s profileSommer, Palmen, Sonnensc...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
2/5/2006 New York jazz nightsVuelvo a la carga :P
La quinta entrega del Ciclo de Lecturas viene después de una semanita intensa :P Además, tengo el examen de mi asignatura de Humanidades el viernes, y he estado con las lecturas obligatorias y no quería poner ninguna... con Garcilaso basta de cosas cultas y tal xD Aunque mi amiga la regenta de Vetusta, estaba ahí pisando fuerte, eh? :P
Con gran disgusto de los vetustenses, he preferido irme más lejos :) No sé cómo explicarlo... este libro no puede dejarte indiferente. Su protagonista tampoco, está claro. O se convierte en alguien muy tuyo o no quieres volver a verlo nunca. Mi hermana es de estas últimas (porque el libro es lectura obligatoria en el instituto :P) y a mí... me apetece conocerle un poco más :P
En el libro hay momentos que son verdaderas joyas, y yo no sé muy bien cuál elegir (de hecho, estoy hojeándolo y cada cosa que leo me parece lo mejor que puedo poner... hasta que leo la siguiente). Igual este post queda un poco largo :P De momento... ¿me acompañas a Ernie?
Al final me dieron una mesa infame pegada a la pared y justo detrás de un poste tremendo que no dejaba ver nada. Era una de esas mesitas tan arrinconadas que si la gente de la mesa de al lado no se levanta para dejarte pasar - y nunca lo hacen - tienes que trepar prácticamente a la silla. Pedí un whisky con soda, que es mi bebida favorita además de los daiquiris bien helados. En Ernie está siempre tan oscuro que serían capaces de servir un whisky a un niño de seis años. Además, allí a nadie le importa un comino la edad que tengas. Puedes inyectarte heroína si te da la gana sin que nadie te diga una palabra.
Estaba rodeado de cretinos. En serio. En la mesa de la izquierda, casi encima de mis rodillas, había una pareja con una pinta un poco rara. Eran de mi edad o un poco mayores. Tenía gracia. Se les notaba en seguida que bebían muy despacio la consumición mínima para no tener que pedir otra cosa. Como no tenía nada que hacer, escuché un rato lo que decían. Él le hablaba a la chica de un partido de fútbol que había visto aquella misma tarde. Se lo contó con pelos y señales, hasta la última jugada, de verdad. Era el tío más plomo que he oído en mi vida. A su pareja se le notaba que le importaba un rábano el partido, pero como la pobre era tan fea no le quedaba más remedio que tragárselo quieras que no. Las chicas feas de verdad las pasan moradas, las pobres. Me dan mucha pena. A veces no puedo ni mirarlas, sobre todo cuando están con un cretino que les está encajando un rollo de un partido de fútbol.
[...]
- Es un curso en que cada chico tiene que levantarse y dar una especie de charla. Ya sabe. Muy espontánea y todo eso. En cuanto el que habla se sale del tema los demás tienen que gritarle, "Digresión". Me ponía malo. Me suspendieron.
- ¿Por qué?
- No lo sé. Eso de tener que gritar "Digresión" me ponía los nervios de punta. No puedo decirle por qué. Creo que lo que pasa es que cuando lo paso mejor es precisamente cuando alguien empieza a divagar. Es mucho más interesante.
- ¿No te gusta que la gente se atenga al tema?
- Sí, claro que me gusta que se atengan al tema, pero no demasiado. No sé. Me aburro cuando no divagan nada en absoluto. [...]
- Holden, una breve pregunta de tipo pedagógico y ligeramente cargante. ¿No crees que hay un momento y un lugar apropiados para cada cosa? ¿No crees que si alguien empieza a hablarte de la finca de su padre debe atenerse al tema primero y después hablarte, si quiere, de la parálisis de su tío? Por otra parte, si esa parálisis le parece tan fascinante, ¿por qué no la elige como tema para la charla en vez de la finca?
No tenía ganas de contestarle a todo eso. Me encontraba muy mal. Hasta empezaba a dolerme el estómago.
- Sí. Supongo que sí. Supongo que debía haber elegido como tema a su tío si es que le interesaba tanto. Pero es que hay quien no sabe lo que le interesa hasta que empieza a hablar de algo que le aburre. A veces es inevitable. Por eso creo que es mejor que le dejen a uno en paz si lo pasa muy bien con lo que dice. Es bonito que la gente se emocione con algo. Lo que pasa es que usted no conoce [al profesor,] al señor Vinson. Le volvía a uno loco. Continuamente nos repetía que había que unificar y simplificar. No veo cómo se puede unificar y simplificar así por las buenas, sólo porque a uno le dé la gana. Usted no conoce a ese Vinson. A lo mejor era muy inteligente, pero a mí me parece que no tenía más seso que un mosquito.
"El guardián entre el centeno", Jerome David Salinger
Comments (6)
TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://saricchiella.spaces.live.com/blog/cns!1039D4E5C233AC59!637.trak Weblogs that reference this entry
|
|
|