Laventorreña-'s profileSommer, Palmen, Sonnensc...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
2/26/2006 SahraBuff... domingo por la tarde, la banda sonora de Amelie sonando para despertarme un poquito y la voz... debe estar en algún bar, porque definitivamente no la he traído a casa esta mañana. De nuevo un fin de semana de DARLO TODO... en la mejor compañía ;)
Y, como se ha hecho de rogar, espero que esta nueva entrega del Ciclo de Lecturas te guste ;) No era la que pensaba poner en un principio, pero encontré el libro por mi casa (como otras muchas cosas... no sabía que mi casa guardara tantos secretos) y tiene que estar aquí.
Antiguamente se pensaba que el origen de toda la sabiduría estaba en Oriente. El mundo de los grandes jardines en medio del desierto, del sultán con su harén de esposas, de las especias y las ricas telas... ese mundo era tan atrayente como peligroso para los viajeros de levita y bombín. Y, aunque muchos se atrevieron a adentrarse en él ("Dioses, tumbas y sabios", de C. W. Ceram), hay muchos misterios que siguen intactos. Como el del ajedrez de Montglane.
Lo llamaban Sahra. El Sur. El Erial. El reino de los aroubi... El Árabe, Errante en la soledad.
Sin embargo, el hombre que la había llevado hasta allí no era un aroubi. Shahin tenía piel blanca y su cabello y sus ojos eran del color del bronce viejo. Su gente hablaba la lengua de los antiguos bereberes que habían reinado en ese desierto durante más de quinientos años. Según decía, habían llegado de las montañas y los Erg, aquella imponente cadena de mesetas que separaban las montañas que tenía detrás, de las arenas que se tendían ante ella. Habían llamado Areg, la Duna, a esta cadena de mesetas. Y se llamaban a sí mismos Tu-Areg; es decir, los que están ligados a la Duna. Los tuaregs conocían un secreto tan antiguo como su raza, un secreto enterrado en las arenas del tiempo.
[...] Su guía, Shahin, el Halcón, [...] llevaba un largo häik negro y su rostro estaba oculto detrás de un litham color índigo, un velo doble a través del cual veía pero no podía ser visto. Porque Shahin era uno de los hombres azules, aquellas tribus sagradas del Ahaggar donde sólo los hombres utilizaban velos para protegerse de los vientos del desierto, tiñéndose la piel con un tono de azul que poco tenía de terreno. Los nómadas llamaban Magrebí - los Magos - a esta secta especial que podía desvelar los secretos del Magreb, la tierra donde se ponía el sol.
[...]
El secreto no estaba escondido en el desierto debajo de una piedra. Tampoco estaba oculto en una biblioteca polvorienta. Estaba encerrado en los cuentos susurrados de estos nómadas. Atravesando de noche las arenas, pasando de boca en boca, el secreto se había extendido como se extienden las chispas de una fogata moribunda por las arenas silenciosas, quedando enterradas en la oscuridad.
El secreto estaba oculto en los sonidos mismos del desierto, en las historias narradas por su gente... en los susurros misteriosos de las rocas y las piedras.
"El Ocho", Katherine Neville
Comments (6)
TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://saricchiella.spaces.live.com/blog/cns!1039D4E5C233AC59!650.trak Weblogs that reference this entry
|
|
|